El corazón tiene asentados los sentimientos más hermosos, más inexplicables, más gratos de un hombre hacía una mujer. De él fluye la dulce melodía, la letra más romántica, y los detalles más nobles.
El corazón está lleno de emociones... las vivo al mirarte, al leerte, al pensarte. Si te veo mi corazón crepita de pasión, exclamando en alta voz: ¡la amo, la amo! Si no te veo mi corazón se acuita, y si te veo mi corazón sonríe.
El corazón es espiritual, no es solo un músculo, es la esencia del ser, la vida misma.
No está sujeto ni al tiempo, ni al espacio... puedo amarte por la eternidad, y estar contigo siempre, como tú lo estás en espíritu conmigo.
El corazón es tan profundo, alberga las cosas más secretas... tú eres mi secreto. Metiste tu mano, quitaste los cerrojos y lo acariciaste, con tus letras, con tus ojos, con tu sonrisa, fuiste crepúsculo, y tu alba satisfizo mi universo.
El corazón ama por sobre todas las cosas. Cuando te amé, me dijeron que eras un amor imposible...
La mente dijo: ¡ni lo pienses!
La cordura gritó: ¡estás loco!
La lógica exclamó: ¡imposible!
El intelecto criticó: ¡ignorante!
Pero mi corazón es intrépido, tenaz, abnegado.
Dame tu cariño y te amaré por siempre; con mi vida, con esté humilde corazón, con cada latido, y en mi sangre llevaré tu nombre.
Dame tu cariño y verás a un hombre que lucha a diario por conquistarte, por hacerte sonreír, por hacerte feliz.
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