Con los cuerpos entrelazados.
El cielo tiende un velo húmedo,
mientras la luna duerme;
Las estrellas se esconden queriendo dar privacidad a dos almas gemelas.
La noche se ha vuelto cómplice de aquel romance.
El agua corre por los cuerpos,
Como ríos regando los campos,
así, dando vitalidad.
Espíritus de fuego avivados en cada beso, en cada rose de labios.
Tizones electrizados metidos en la boca.
La hora más gloriosa que baja del cielo empapando el amor mancebo.
Besos bajo la lluvia apenas asustados,
Y descubiertos por la luz del relámpago.
Llegado el momento del retorno a casa, cada uno a su camino, llevando la sensación de dulzura hasta su tálamo,
Los besos se piensan al cerrar los ojos, marcando los sueños.
Besos que ayer tuve en mis labios blandidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario