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lunes, 10 de enero de 2022

Tributo a las mujeres desaparecidas

Se oyen endechas de gran pesar,
Cesó la poesía, el canto, y la alegría.
Mis ojos destilan lágrimas sin cesar,
Por la mujer, por la joven que sonreía.

Un padre está muriendo a diario,
Su princesa le fue arrebatada;
La extraña, la llora, sufriendo delirio,
Y la esperanza le fue quitada.

Cielo gris, campos teñidos de sangre, 
Madres que lloran sin tener consuelo;
Sedientas, de justicia tienen hambre,
Sus hijas puestas en desconocido suelo.

Voces del más allá que lloran,
Sin despedirse de los amados.
Ánimas que venganza imploran,
Doncellas de sueños arrebatados.

Otras, cazadas por bestias salvajes,
Cruzando el umbral de la muerte,
Valle de lágrimas sus parajes;
Nunca pidieron esa maldita suerte.

Nación sorda, e indiferente,
Insensible, y ciega a la realidad;
Se hace cómplice al quedarse inerte;
Lacera con desdén, tácita sociedad.

Solo la tierra a ser cómplice se rehúsa,
Así que delata los crímenes femeninos,
Expulsando de sus entrañas cada musa; 
Sangre que tiñó túmulos clandestinos.

La condenación no se tarda,
A los que se hallen culpables.
Por su maldad en Báratro arda,
Quien corta las vidas tan venerables.

Mientras tanto, toma aliento, madre;
Sigue buscando, tu hija te espera, 
Ya en esta vida, aunque sea tarde,
Y en el cielo, cuando termines la carrera.

domingo, 9 de enero de 2022

Palabra sagrada

Amor,  palabra sagrada
Que pronuncia el corazón;
Exclusiva para la amada,
Cuando se ama con razón.

El amor es fuego que calcina
Y se entrega con entereza,
A la amada de estirpe fina,
Y se alaba su belleza.

Amor, saeta de fuego,
Cómo son tus ojos,
Que traspasan mi ego,
Consumiendo mis enojos.

Los versos que te escribí,
Todos fueron con amor,
Y amarte con frenesí,
Ahora me causa estupor.

Y amarte, mujer hermosa,
Es mi deber sagrado,
Tan fresca como rosa;
Tu nombre tengo marcado.




Amor en los mares

Bajo el frondoso almendro  Yacía mi alma sosegada. Allí en la quietud te evoqué, Y desde allí te llamé; Y entre los céfiros Te l...